Cuando la violencia se materializa

26 de Agosto de 2020. Ayer por la mañana, Dolores despertó con un nuevo hecho de violencia en su forma más extrema. Esta vez, fue una joven de 25 años de edad quien puso fin a la vida de su ex pareja, otro joven de unos 28 años, con quien tenía hijos en común.
Previo a este trágico acontecimiento, habían sucedido al menos dos denuncias por violencia familiar y/o de género, por las que la actual imputada de homicidio manifestó vivenciar episodios de violencia y solicitó medidas cautelares en su resguardo, las que fueron otorgadas por la autoridad interviniente.
Sin perjuicio de la investigación judicial a realizarse y de las particularidades del caso en cuestión, creemos que desde una mirada retrospectiva, y con especial énfasis en la situación social y cultural en la que nos encontramos, debemos llamarnos a la reflexión como sociedad.
Es dable interpretar que la sociedad en la que vivimos “legitima” ciertas formas de vinculación sexo afectiva, en el marco de aquello que regularmente denominamos como “amor”.
Como ya hemos evidenciado, más aún en este contexto de pandemia, la tecnología, internet y las redes sociales, resultan un caldo de cultivo para la reiteración de otros hechos de violencia, que se relacionan específicamente con la desinformación, el prejuicio e incluso el hostigamiento.
En este caso puntual, nada se ha apartado de los clásicos mensajes y publicaciones que circulan. Pues apenas a unas horas de darse a conocer la noticia en el distrito, comenzó una catarata desenfrenada de diversas hipótesis, deducciones y reproducciones estereotipadas sin fundamento alguno. Entre ellos, circularon mensajes relacionados sobre las conductas del fallecido: “él se drogaba y le pegaba”, como así también sobre la responsable del homicidio, tales como “ella se enteró que estaba con otra y lo mató”.
Circularon y circulan un sinfín de conjeturas, cargadas de prejuicios y especulaciones, como si de alguna manera ello pudiera significar una justificación a tan terrible hecho de violencia.
No sólo fueron los grupos de whatsapp, sino que también fueron las planas de noticieros nacionales que al comunicar el hecho no tuvieron problema alguno en refrendar dichos sin chequeo ni respaldo.
Un desenlace doloroso, que involucra a los hijos de las partes y a su grupo familiar, y que lejos de inspirarnos al pensamiento y a repensarnos como individuos sociales, ha acarreado por ejemplo, una seguidilla de cuestionamientos hacia los derechos que se han reconocido en materia de género.
Circularon en grupos de whatsapp mensajes y “humoradas” suspicaces y confrontativas, como por ejemplo: “por qué no hacen el NI UNO MENOS”, “por qué no hacen marchas cuando matan a un hombre”, increpando en muchos sentidos a los movimientos actuales por los derechos de las mujeres en pos de la igualdad y la no violencia.
Este no es el único de hecho que ha debido lamentar nuestra localidad. Ocurrió la misma situación hace poco más de un año con un caso de similares características, con idénticas consecuencias en medios y redes, que el suceso actual.
Como Profesionales que trabajamos a diario en el abordaje de víctimas de violencias, y con hombres que la ejercen, nos duele profundamente, que una vez más, haya ocurrido una muerte en nuestra localidad y en el país, entre dos personas que establecieron un vínculo sexo afectivo, con “amor”.
En una oportunidad, una Letrada nos refirió que todos los “ismos” estaban errados, aduciendo que el machismo no estaba bien y que tampoco lo estaba el feminismo. ISMO representaba en su parecer, movimientos que tienen a significar posturas extremas.
Sin embargo, la acepción de cada una de estas palabras es diametralmente distinta.
El machismo es un sistema de creencias y valores traducidos en prácticas sociales e institucionales que conciben a las mujeres inferiores a los varones por su condición de género. Son patrones que se traducen y reproducen en comportamientos arraigados.
La palabra feminismo, en cambio, surge como respuesta al patriarcado. Pero no como reproductor de estereotipos femeninos e imposición del poder del sexo femenino por sobre el masculino, sino como una búsqueda del equilibrio en la desigualdad real en el goce de derechos, entre hombres y mujeres. El feminismo se describe como un conjunto heterogéneo de movimientos políticos, culturales, económicos y sociales, que tienen como objetivo esta igualdad de derechos, cuestionando la dominación y violencia de los varones sobre las mujeres, además de la asignación de roles sociales según el género.
Desde nuestro humilde lugar proponemos no quedarnos en esos detalles que pueden hacer a la particularidad del caso, y mucho menos utilizar otra muerte para “fogonear” este Boca/River, esta grieta entre machismo y feminismo, invisibilizando de esta manera una realidad que debería resultar evidente. Se trata de otro homicidio atravesado por la lógica patriarcal en los vínculos sexo afectivos.
Ahora bien, como abordar esta problemática si lo que deseamos es prevenir estos desenlaces, ¿qué coordenadas debemos seguir?
Poder realizar un análisis vincular, enfatizando y cuestionando qué tipos de vínculos sexo afectivos estamos construyendo, y comenzar a entender la necesidad de brindar educación al respecto.
Una educación que nos permita desterrar los viejos presupuestos de la concepción romántica del amor, donde los celos, los controles y las posesividades están a la orden del día. Sería parte del camino indicado y una herramienta imprescindible para la prevención.
Cierto es que en la realidad de Argentina y el mundo, estadísticamente son mucho mayores las cifras de mujeres asesinadas por hombres que son o fueron sus parejas, o bien por un tercero, que la de hombres asesinados por sus parejas o ex parejas.
Sabemos que lo recurrente en el país y en el mundo, es el femicidio, ESO ES INNEGABLE.
No obstante ello, consideramos que estos casos -no tan recurrentes pero sí importantes- deben analizarse y visibilizarse, si realmente se quiere prevenir las violencias, cualquiera sea su manifestación.
Los ninxs que han quedado sin madres y sin padres, son los que lamentablemente seguirán cargando las consecuencias de estos actos cometidos por quienes les dieron la vida. Madre/Padre muerto, madre/padre preso.
¿Qué es lo que lo que nos lleva como seres humanos al desconocimiento del otro? Al desconocimiento de la importancia de su vida como de la propia. Al egoísmo del no poder resolver una relación que no es sana ni positiva y entender que la respuesta no es la agresión, en ninguna de sus formas. Pero sobre todo, entender cuáles son las herramientas de las que carecemos como individuos, cuya ausencia, lejos de ayudarnos a despojarnos de todas las relaciones y vínculos negativos, nos hacen seguir girando en un mismo círculo compulsivo de angustia e incluso, de ira, muchas veces inmanejable.
Porque deseamos una sociedad libre de violencias y con vínculos sexo-afectivos más saludables, es que nos pareció pertinente realizar estos señalamientos.
Si en nuestros ideales de intervención nos aferramos a la igualdad, la equidad y este claro deseo de una vida libre de violencias y agresiones, debemos direccionar y encausar nuestros esfuerzos a la educación emocional y vincular desde las infancias.
Caso contrario, seguiremos siendo espectadores de estas repeticiones de modelos vinculares patriarcales, donde “amar”, le está costando la vida a mayoría de mujeres, y en algunos casos, también a los hombres.

Equipo Técnico
Generación Igualdad

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